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Artículos de autores portugueses

¿Qué se conmemora el Día de Portugal? – Luís de Camões

Academia de portugués en Madrid –  El pasado 10 de junio fue el Día de Portugal el cual se celebra en esa fecha para conmemorar la muerte del poeta de habla portuguesa más importante de la historia, Luís Vaz de Camões, ocurrida en 1580. 

La vida de Luís de Camões, es digna de contar ya que fue trágica, turbulenta y llena de misterios y desdichas, su obra cumbre fue “Los Lusiadas” (Os Lusíadas), publicada en 1572 y que en la actualidad es un poema de estudio obligatorio en las escuelas portuguesas. Este soneto es al portugués lo que El Quijote es al español.

Sin embargo, a diferencia del caballero andante de Cervantes, Los Lusiadas no tiene a un personaje principal sino que se trata de todo el pueblo de Portugal. El nombre de la obra significa “hijos de Luso” y, según cuenta la leyenda, Luso era hijo de Baco quien conquistó Lusitania, es decir Portugal.

En Los Lusiadas, Luís de Camões narra la travesía de un grupo de navegantes llena de avatares y desdichas, tal como fue exactamente la propia vida del autor.

MISTERIO DE ORIGEN

Para comenzar, su nacimiento está rodeado de misterio, pues se cree que pudo haber sido entre 1524 o 1525, también existen algunas dudas sobre quienes fueron sus padres y tampoco hay pruebas del lugar donde estudio, que suele atribuirse a Coímbra y se cree que en esa Universidad fue donde adquirió las habilidades culturales para desarrollar sus obras. Aunque como no podía ser de otra manera no hay ningún documento que certifique su paso por allí.

AMORES Y AMIGOS

Luís de Camões  no se limitó en amores y mujeres, hasta se le atribuye un romance con la Infanta María, hija del mismísimo Rey Manuel I de Portugal. Pero sus andanzas reales eran sólo amorosas, porque lejos estaba de vivir como rey, Camões fue todo un bohemio que paso gran parte de su vida sumido en la pobreza más absoluta, pudiendo salir adelante en más de una ocasión gracias al apoyo de amigos. En 1553, y tras un altercado que le mantuvo un tiempo preso Camoes parte hacia la India, gracias a la ayuda de su amiga, Luisa Sigeo, siendo este uno de los pocos hechos de su vida que si están documentados. Se asentó en la ciudad de Goa unos años y fue allí donde escribió gran parte de sus obra.

Al volver a Portugal​, el barco en el que se dirigía hacia Lisboa naufragó en las costas de Mozambique y ante la falta de dinero el poeta se vio obligado a vivir varios años allí en la más absoluta pobreza como el mismo cuenta en su obra “tan pobre que vivía de los amigos”. Fue Diogo do Couto quien le encontró allí y le pagó el viaje de vuelta hasta Lisboa, a donde llegó finalmente en 1569.

También estaba corto de dinero cuando publicó “Los Lusiadas”, de nuevo fueron sus amigos los que tuvieron que ayudar a costear los gastos de publicación e incluso intermediar entre el y el mismisimo Rey Sebastián I de Portugal para conseguir que la obra fuese publicada. Este es otro hecho rodeado también de misterio, ya que se hallaron dos obras publicadas el mismo año y no se sabe cuál fue editada primero.

ROBOS Y GASTOS

Tampoco se conoce demasiado acerca de su obra completa ya que se cree que muchos poemas, cantos y escritos de su autoría fueron robados por editores y no existe una compilación certera de sus obras reales, por lo que fue publicada póstumamente, sin acuerdo entre los editores en cuanto al número de sonetos escritos realmente por él.

Luís de Camões murió el 10 de junio de 1580, dato también documentado ya que, un vez más, fue uno de sus amigos quien tuvo que hacerse cargo de los gastos de su funeral. La tumba de Luís Vaz de Camões fue situada cerca del convento de Santa Ana, en la capital portuguesa, sin embargo y como no podía ser de otra manera este hecho también estuvo rodeado de una serie de catastróficas desdichas ya que el lugar donde yacían sus restos mortales quedo destruido en el terremoto de 1755 y estos se perdieron, por lo que realmente no está enterrado en ninguno de los dos cenotafios oficiales construidos en su honor, uno en el monasterio de los Jerónimos y el otro en el Panteón Nacional en Lisboa.

Lo que se sabe de Luís Vaz de Camões es muy poco y suele resultar dudoso; muchas son conjeturas de quienes estudiaron su vida. Sin embargo, es innegable el poder que este pobre poeta bohemio ejerció en el país por medio de sus obras. Su vida trágica y misteriosa inspiró a todo un país que celebra su día, y quizás sea justo por eso, por esa vida rodeada de misterio, pobreza y tragedia, ya que como hemos dicho en alguna otra publicación, sólo los portugueses sabemos bien lo que significa la palabra saudade.

Descubriendo al escritor Portugués José Saramago

Jose Saramago es una de los escritores portugueses más importantes de nuestro siglo y desde nuestra academia de portugués en Madrid vamos a hacer un pequeño repaso a su vida. Jose Saramago pensaba que “La lectura de cuentos para niños tendría que ser obligatoria para los adultos, ya que son relatos morales en las que se enseñan valores como la solidaridad, el respeto al otro y la bondad”.

Jose Saramago

José Saramago nació en una aldea portuguesa de nombre Azinhaga el 16 de noviembre de 1922. Hijo de campesinos, pasó su infancia en su pueblo natal, posteriormente también viviría en Argentina para después afincarse por fin en Lisboa con su familia.

Sus comienzos en la escritura se dieron al poco tiempo de casarse con su primera esposa, Ilda Reis, y publicar su primera novela Tierra de pecado el mismo año en el que nació su primera hija Violante, sin embargo aunque Saramago recibió muy buenas críticas por esta obra tardó más de veinte años en volver a publicar. Sostenía que los escritores viven de la infelicidad del mundo y que en un mundo feliz, él no sería escritor.

SILENCIO ANTES DEL ÉXITO

Lo que muchos desconocen es que Saramago estuvo 20 años sin escribir, ya que según él mismo dijo, “Sencillamente no tenía algo que decir y cuando no se tiene algo que decir lo mejor es callar”. Debido a todo ese tiempo en silencio fue que su primer éxito llegó recién en 1980 con la novela acerca de la condiciones de vida que padecían los trabajadores de Alentejo, Levantado do chão. Y desde entonces, con su estilo propio ya bien definido, publicó una tras otras novelas que tuvieron gran éxito y lo perfilaron como el genial novelista que fue.

Entre sus novelas se destacan El Evangelio según Jesucristo, Ensayo sobre la ceguera, Ensayo sobre la lucidez, La caverna, El hombre duplicado y El viaje del elefante.

Siempre acabamos llegando a donde nos esperan, adelantaba Saramago. ¿Imaginaría el Nobel en sus manos? Y es que su visión del mundo y su capacidad para expresarla en comparaciones irónicas y creativas fueron algunas de las razones esbozadas por la academia sueca para hacerlo acreedor del premio Nobel de Literatura en 1998.

SU ÚNICO EL CUENTO PARA LOS NIÑOS

José Saramago escribió un solo cuento para niños, La flor más grande del mundo.
Y él mismo explicó que se trata de un niño que quiere descubrir el mundo a unos minutos de su casa. Lo que encuentra es una flor marchita a la que intenta salvar haciendo gran esfuerzo por
mantenerla viva. Lo logra y finalmente la flor crece tanto que un pétalo solamente puede proteger al pequeño.

Este genial autor, con su ironía característica, explicó que no escribió más historias para niños porque hablando con uno acerca de su cuento, el menor le dijo que no lo había entendido. Y a él eso le bastó.

Aunque bien podemos seguir su consejo y leer no sólo su cuento sino otros para niños y aprender de los valores que en esas historias se transmiten. Pues parece que le hicieron caso post mortem. Ya que José Saramago murió el 18 de 2010 en Tías, España. Y ese año, tras su muerte, aumentaron un 70% las ventas de sus libros en el país.

Ya está disponible para descargar el libro Brasil, historias en pedazos

El pasado 30 de octubre se presentó en el Centro de Estudios brasileños de la universidad de Salamanca el libro electrónico brasil historias en pedazos editado por Ediciones ambulantes y que recoge los cuentos ganadores y finalistas del primer concurso de relato breve cuéntame un cuento organizado por el Centro de Estudios brasileños, y que tras el éxito de esta primera edición ha convocado ya su siguiente certamen.

El libro recoge una selección de textos de autores de varias nacionalidades en castellano y en portugués qué pretende mostrar un mosaico de historias con Brasil como lugar común de todos estos ellos.

Una de las condiciones del concurso es que los textos no hayan sido sido premiados antes en ningún concurso, por lo que nos en encontramos con una selección de obras originales que nos transportarán desde el día a día en las favelas hasta al Brasil más rural y tradicional.

En el libro podemos encontrar los relatos “Caminhos Secos” de José Eugênio Borges Almeida; “Quando as letras cantam” de Janaina do Rosário Vieira; “O Mandado de Prisão” de Bruno Félix; “Prego do Caixão” de Alex Giacomin Rebonato; “Moxotó” de Melchiades Montenegro Filho;  “Os vitrais já estavam mortos” de Moisés Gonçalves dos Santos Júnior; “Quem é mais doido?” de Marcel Franco; “O escritor” de David Araujo Bezerra; “Bloco de terça” de Juan José Page Chamorro; “Dona Vanda” de Antonio Gerson Bezerra de Medeiros; “Fulni-ô” de Dulce Maria Baptista y “Pirulitos de açúcar” de Ana Paula Giannini Rydlewski.

Brasil, historias en pedazos es un fantástico libro qué podemos descargar de forma gratuita desde la página web de ediciones ambulantes fruto de la magnífica iniciativa del Centro de Estudios brasileños de Salamanca y qué esperamos que este año tenga el mismo éxito que la anterior y que podamos disfrutar durante mucho tiempo de selecciones de relatos tan buenas y con tanto talento como esta.

DESCARGAR EBOOK GRATIS DESDE EDICIONES AMBULANTES

II CERTAMEN CONCURSO CUÉNTAME UN CUENTO – CENTRO DE ESTUDIOS BRASILEÑOS DE SALAMANCA.

Casi 29 autores de lengua portuguesa en la Feria del Libro de Madrid

Este año Portugal es el país invitado en la 76 edición de la Feria del Libro de Madrid en la que este año tienen cabida el cine, la música y la ilustración en lengua portuguesa.

La participación portuguesa en la feria, presentada por el ministro de Cultura portugués Filipe de Castro busca dar a conocer y proponer entre los lectores madrileños un viaje por la extensa literatura portuguesa de todos los tiempos y géneros, impulsar tanto a sus autores como su traducción desde el portugués al español.

Entre las diversas actividades en esta nueva edición de la Feria del Libro, participarán 22 autores portugueses, 9 españoles y 7 de otros países de lengua portuguesa, como avanzadilla de los 98 artistas, traductores, académicos, editores y profesionales que harán de embajadores de nuestro país vecino.

Feria del Libro Antiguo y de Ocasión de Madrid 3

Entre variedad de iniciativas destacan un encuentro de escritores con la presencia de Valter Hugo Mãe (Portugal), Bechara (Brasil), José Luís Tavares (Cabo Verde), Ondjaki (Angola), Flaviano Mindela (Guinea Bissau), Mbate Pedro (Mozambique), Luís Cardoso (Timor Oriental) y Olinda Beja (Santo Tomé y Príncipe). Así como sesiones dedicadas a autores clásicos de la lengua portuguesa, como Luis de Camões, Sophia de Mello Breyner, Fernando Pessoa, Almada Negreiros, José Saramago, Ruy Belo, María Gabriela Llansol o Herberto Helder.

Uno de los aspectos más destacados de la feria será la presentación de varios trabajos portugués, original o traducida, incluyendo “Almada Negreiros en Madrid” por Filipa Soares y Enrique Andrés, “Humus”, Raul Brandão, presentados por Nuno Júdice y Maria João Reynaud “Willow Más. La libertad no Es una utopía”, una antología de poemas en honor del capitán de abril o “una casa con Palabras adentro” de Maria do Rosário Pedreira.

Con respecto a las películas durante los 17 días que dura la feria, se mostrarán películas portuguesas, basada en los libros de lengua portuguesa, una iniciativa organizada conjuntamente por las embajadas de Portugal y Brasil y la Secretaría General Iberoamericana.

La feria, que se celebrará del 26 de mayo al 11 de junio, también tendrá conciertos, sesiones de debates y una programación dedicada al público infantil.

 

 

Página web de la Feria del Libro de Madrid

Semana do livro: António Lobo Antunes “Da Natureza dos Deuses” (Níveis B2 a C2)

Mandaram-me pela primeira vez a casa da Senhora mais ou menos na altura em que encontrei o sem abrigo a dormir no degrau da livraria e palavra de honra que só dei por ele no momento em que tirei a chave da carteira para abrir a porta, ou antes duas chaves na argola com um ursinho de pano a que faltava o olho direito, a boa e uma segunda de que continuo a ignorar a serventia, desde pequena que as chaves me intrigam, misteriosas, secretas, introduzindo -as na fechadura abrem o quê, se lhes perguntasse
– Abrem o quê?
a certeza de que a resposta me inquietava, quantos quartos a seguir aos quartos que conheço, quanto rumor de águas negras, o mar de Cascais não se escuta da loja, fica de bruços na areia a tremer, a tremer
– O que se passa contigo?
se dormisse de persiana fechada, sem as lâmpadas dos candeeiros e das janelas dos prédios, tinha medo, a casa da Senhora enorme, o jardineiro a regar os canteiros, sombras a espiarem -me através dos caixilhos, que querem elas, o sem abrigo numa espécie de saco, digo -lhe bom dia, encolhe -se para me deixar passar, daqui a pouco dobra o saco, guarda-o na mochila e toma banho nos chuveiros da praia enquanto coloco os tabuleiros de livros cá fora, a minha colega ajuda -me, de tempos a tempos uma gaivota no telhado em frente, nos intervalos das gaivotas nada, pombos, a gelataria começa a funcionar em maio, fecha em outubro, nasci em África, cheguei criança a Portugal, moro com o meu filho no interior de Cascais porque a renda mais barata e mesmo assim, depois de pagá -la, o que sobra tão pouco, não me habituo ao frio, a casa da Senhora dúzias de degraus de mármore do graveto à entrada, varandas, terraços, a piscina não de bruços como o mar, de costas, o chofer a seguir -me em silêncio, o sem abrigo regressa dos chuveiros de cabelo molhado, nunca o vi sorrir, nunca o vi com ninguém, senta -se no largo, junto ao restaurante dos hambúrgueres, passando por ele, quando não almoço na loja, finjo não dar conta, ao carregar livros à Senhora o empregado
– Entra
não por menina, por tu
– Entra
casaco branco, botões de metal prateado, da idade do meu pai talvez mas mais elegante, mais fino, não trabalhou numa barragem com os pretos, lembro -me de imbondeiros, cuba
– Entra
cubatas, tenho uma ideia da minha mãe na cama
– É a pedra do rim
o sem abrigo tira bolas da mochila e joga-as ao ar, como no circo, sem que nenhuma caia, na casa da Senhora uma criada de crista a exigir
– Os livros
não por menina, por tu igualmente, isto fora de Cascais, quase no Guincho onde o vento começa, dunas que se desfazem e reúnem, ervas espinhosas, em janeiro o sítio em que o meu filho e eu vivemos abana, o empregado de casaco branco
– Estás à espera de quê?
no átrio, com colunas, móveis desmesurados, quadros imensos, o tecto distantíssimo, uma varanda a toda a roda onde um cãozito ladrava e na varanda mais móveis, mais quadros, a sensação de que uma mulher idosa a espiar -me mas não tenho a certeza, eu para o empregado, não por tu, por senhor
– Descanse que me vou embora não estou à espera de nada conforme o sem abrigo não está à espera de nada, mete as bolas na mochila, jurem que nunca envelheço e não me deixam sozinha, o meu filho para a directora do lar
– Se ela falecer não me rala
que o julga adulto e não é, repare nele, seis anos, quem leva a sério um miúdo, não a sensação, uma mulher idosa na varanda e a mulher idosa
– Traga-ma cá Marçal
não por tu nem por senhor, por você, de cãozito no braço, a torcer-se para lhe alcançar a cara, a claridade aguda de um anel que surgiu e se foi, instantâneo, o empregado de casaco branco medindo-me a roupa barata, o cabelo, a pulseirita
– Perdoe não a ter tratado como deve ser menina
dez horas por dia na loja, metade dos sábados, metade dos domingos, quase nenhum cliente, à tarde o engenheiro viúvo, a quem falha uma perna, espreitando-me das lombadas
– Tão linda
embora a boca em silêncio percebem-se as palavras
– Tão linda
não se chegando a mim, no meu aniversário um perfumezito cerimonioso
– Deixo-lho aqui nesta estante
escapando-se para a saída a empurrar a perna com a mão
– Anda lá anda lá
traz a caderneta do banco no bolso, folheia -a sem encontrar a página tal como demora a encontrar o casaco ao guardá-la
– Tenho umas economiazitas sabia?
lembro -me da esposa
– Trambolho
que na véspera de Natal, há dois ou três anos, largou o garfo no prato e o fixou, surpreendida, com o
– Trambolho
a escorregar para o pescoço primeiro, para o peito depois, para a toalha a seguir, para o chão finalmente, um 

– Trambolho

amolgado pelo peso do corpo que lhe tombou em cima e o engenheiro a observá -la, direito na cadeira, estrangulando o guardanapo na atitude em que o sobrinho o encontrou ao visitá -lo, com as lanternas do pinheirito piscando sem descanso, azuis, cor de laranja, amarelas, o sem abrigo, no outro lado da rua, esperava que trancássemos a livraria para se estender no degrau e, como sempre, a segunda chave a assustar -me, eu para ela

– Abres o quê?

se a minha mãe não me impedisse

– Cala -te

receosa dos quartos a seguir aos quartos, quanto rumor de águas negras e nós, incapazes de respirarmos, lá dentro, não me prendam, não me sufoquem, larguem -me, na casa salões após salões, lustres, porcelanas, pratas e o vento raivoso nas janelas, o engenheiro, baixinho

– Tão linda

Excerto do livro Da Natureza dos Deuses de António Lobo Antunes.

SOBRE O LIVRO

“Um autor com uma facilidade prodigiosa para enlaçar obras-primas, que dentro de cinco mil anos, em argila ou em pó de estrelas, continuarão a ser lidas com paixão.”
El País

“Baseado no título homónimo de uma obra de Cícero, De Natura Deorum (45 a.C.), o novo romance de António Lobo Antunes (o 26º desde 1979), é um livro simultaneamente mágico e perturbador. Através dele cruzamo-nos com o secreto, o misterioso, o indecidível, mas também somos conduzidos aos meandros do mundo tenebroso do poder. Ora é na língua que o poder se inscreve, mas é também através dela – enquanto lugar onde a servidão e o poder se interpenetram – que o escritor pode encontrar um modo de liberdade. Efetivamente, a literatura é a capacidade que o escritor tem de “conhecer a língua no exterior do poder”, de exercer sobre a língua um “trabalho de deslocação”, diz Roland Barthes na sua Lição (Ed. 70, 2007, p. 16). É desta capacidade de “trapacear a língua”, e não do comprometimento político nem do conteúdo doutrinal, que depende a liberdade da criação. E António Lobo Antunes (ALA) é, acima de tudo, um escritor de sensibilidades comprometido com a natureza mágica da palavra.” Jornal de Letras – Visão

SOBRE O AUTOR

Escritor português nascido em 1942, em Lisboa. Ficcionista e autor de alguns ensaios literários que equacionam a análise psicológica com a criação artística. Formado em Medicina Psiquiátrica, exerceu actividade clínica durante a guerra colonial em Angola, e, posteriormente, em Lisboa, no Hospital Miguel Bombarda. Depois da publicação de Os Cus de Judas (1979), tornou-se um dos mais traduzidos e internacionalmente reconhecidos romancistas portugueses contemporâneos, tendo sido o convidado de honra do “Carrefour des Littératures” realizado em Maio de 2002. A partir desse romance, que fecha uma trilogia de inspiração autobiográfica, que, com Conhecimento do Inferno e Memória de Elefante, descrevia uma descida aos infernos, desde a experiência da guerra colonial até à perda do amor e ao regresso a um mundo de loucos, Lobo Antunes aperfeiçoa, durante a década de oitenta, uma cada vez maior desenvoltura na subversão das convenções narrativas quer do ponto de vista temático quer formal, o que culminaria com o fulgurante sucesso de Auto dos Danados , editado em 1985, obra galardoada com o Grande Prémio de Romance e Novela da Associação Portuguesa de Escritores. O constante cruzamento de vozes e a multiplicação dos pontos de vista; o livre encadeamento dos substratos temporais; a desarticulação da sintaxe narrativa; a metaforização insólita e frequentemente erotizada das descrições; a auto-referencialidade e intertextualidade; a versatilidade de articulação de diversos registos de linguagem e a utilização de um léxico sem censuras, frequentemente agressivo e injurioso; ou a individualização de anti-heróis através dos quais se perspectiva uma realidade abjecta, social, histórica e moralmente degradada, são alguns dos traços que consubstanciaram, desde então, a novidade trazida pela novelística de António Lobo Antunes. Ao mesmo tempo, a autognose cruel do país pré e pós-revolucionário é feita com uma violência e negatividade tais que visam, não o lirismo de uma revolta impotente, mas, pelo contrário, tocando o humor negro, a anulação de qualquer sentimentalismo na dessacralização das imagens de um passado recente e na análise lúcida da loucura e desmoronamento colectivos. Na edição dos prémios União Latina de 2003, o escritor foi distinguido com o prémio de Literatura pelo conjunto da sua obra, que foi definida pelo presidente do júri como “a voz mais expressiva” da realidade portuguesa. Em 2004, pelo seu livro Boa Tarde às Coisas Aqui em Baixo (2003), foi galardoado com o prémio Fernando Namora. Em Março de 2007 foi distinguido com o Prémio Camões, o mais importante galardão literário em Língua Portuguesa, no valor de 100 mil euros. Ontem Não Te Vi Em Babilónia, publicado em 2006, é o seu último romance.

MAIS DO AUTOR

Semana do livro: Miguel Sousa Tavares “O Segredo do Rio” (Níveis A1 a C2)

Para o Martim que queria saber por que é que as estrelas não caem do céu.

Era uma vez um rapaz que morava numa casa no campo. Era uma casa pequena e branca, com uma chaminé muito alta por onde saía o fumo da lareira, que no inverno estava sempre acesa, e que servia para cozinhar e para aquecer a casa.

À roda da casa havia um pomar com árvores de fruto e, como as árvores eram de várias espécies, havia sempre fruta fresca durante quase todo o ano. No inverno as árvores davam laranjas e tangerinas, na primavera davam peras e maçãs vermelhas, no verão era a vez das ameixas, das cerejas e dos pêssegos, no fim do verão e no outono chegavam os figos e os marmelos e a parreira grande que dava sombra enchia-se de uvas. E, quando passava a estação própria de cada fruta, podia-se comer as compotas que a mãe do rapaz tinha feito e que guardava em tigelas de barro e boiões de vidro que davam sempre um cheiro perfumado a toda a casa.

Mas, além das árvores do pomar, o campo à roda da casa onde o rapaz vivia tinha também outras árvores, muito altas e grossas e que eram tão antigas que já estavam lá antes de a casa ter sido feita pelo avô do rapaz. O castanheiro dava castanhas, a nogueira dava nozes, mas, acima de tudo, as árvores grandes e antigas, como os dois carvalhos em frente de casa, davam sombra e pareciam guardar a casa e fazer companhia.

Junto ao ribeiro, que passava à frente do terreno, havia faias, altas e esguias, e chorões, cuja copa densa caía até o chão e debaixo das quais o rapaz brincava às cabanas com os amigos e com os dois irmãos mais novos.

Mas o sítio preferido do rapaz era o ribeiro. O ribeiro era um braço do rio que passava lá ao longe, na aldeia, e que de repente se separava dele e serpenteava pelo meio dos campos, entre os arrozais e os campos de milho do verão, até voltar a encontrar-se outra vez com o rio principal, já depois de passada a casa.

O ribeiro fazia uma curva e depois mergulhava numa pequena cascata de pedras, antes de se alargar e formar um lago, mesmo em frente da casa. O chão era de areia e pequenas pedras, que se chamam seixos, e a água era transparente e ótima para beber.

As pessoas que moravam naquele lugar e na aldeia próxima bebiam daquela água, cozinhavam com ela e pescavam no rio e por isso todos tinham muito cuidado para não sujar o rio, deitando lixo ou outras coisas lá para dentro. As pessoas sabiam que a água é a coisa mais preciosa da vida e que um rio que corre limpo é um milagre da natureza que não pode ser estragado.

Aí, nesse pequeno lago que o ribeiro formava, o rapaz aprendera a nadar ainda muito pequeno e passava lá todos os dias de verão a tomar banho. Debaixo de água nadava com os olhos abertos e por isso conhecia já quase todo o fundo do rio, desde as pedras mais bonitas até as várias espécies de peixes que desciam pela cascata e atravessavam o lago, continuando pelo rio abaixo em direção ao mar, muito longe dali. Havia também dois ou três peixes que não estavam de passagem e moravam nas margens do pequeno lago, entre esconderijos de pedras, cobertos por ramos de árvores que mergulhavam sobre as águas e escondiam os seus buracos. Às vezes o rapaz ia espreitá-los nas suas casas e, quando não os via lá, sabia que os peixes tinham ido nadar ao longo do rio, à procura de comida.

SOBRE O LIVRO

Faz parte do Plano Nacional de Leitura
Livro recomendado para o 4º ano de escolaridade, destinado a leitura orientada.

À inquietação de um dos filhos em saber por que é que as estrelas não caem do céu, Miguel Sousa Tavares escreveu O Segredo do Rio, um conto que é já uma referência obrigatória na literatura infantil em Portugal.
Mas que segredos pode esconder um rio? À primeira vista, esta é a história de amizade entre um rapaz que vive sozinho no campo e um peixe (uma carpa) que vive no ribeiro para onde o rapaz ia brincar. No final, percebemos que o grande segredo do rio está consagrado na gratidão que os une.
Sem uma vertente moralista, esta é uma obra de aprendizagem da vida e dos seus mistérios, das relações humanas e da descoberta de sentimentos. Escrita há seis anos atrás, é agora reeditada pela Oficina do Livro, tendo Fernanda Fragateiro renovado as ilustrações, aumentando ainda mais a magia deste livro.

SOBRE O AUTOR

Miguel Andresen de Sousa Tavares nasceu no Porto a 25 de junho de 1950. É jornalista e escritor. Miguel Sousa Tavares é filho da poetisa Sophia de Mello Breyner e do advogado e jornalista Francisco de Sousa Tavares. Depois de se ter licenciado em Direito, exerceu advocacia durante doze anos, mas abdicou definitivamente desta profissão para se dedicar em Miguel Sousa Tavares. In Infopédia [Em linha]. Porto: Porto Editora, 2003-2007.

MAIS DO AUTOR

 

Semana do livro: Mia Couto “O Fio das Missangas” (Níveis B2 a C2)

“…Quando me vieram chamar, nem acreditei:
– É Zuzézinho! Está caindo do prédio.
E as gentes, em volta, se depressavam para o sucedido. Me juntei às correrias, a pergunta zaranzeando: o homem estava caindo? Aquele gerúndio era um desmando nas graves leis da gravidade: quem cai, já caiu.
Enquanto corria, meu coração se constringia. Antevia meu velho amigo estatelado na calçada. Que sucedera para se suicidar, desabismado? Que tropeção derrubara a sua vida? Podia ser tudo: os tempos de hoje são lixívia, descolorindo os encantos.

Me aproximava do prédio e já me aranhava na multidão. Coisa de inacreditar: olhavam todos para cima. Quando fitei os céus, ainda mais me perturbei: lá estava, pairando como águia real, o Zuzé Neto. O próprio José Antunes Marques Neto, em artes de aero-anjo. Estava caindo? Se sim, vinha mais lento que o planar do planeta pelos céus.
Atirara-se quando? Já na noite anterior, mas o povo só notara no sequente dia. Amontara-se logo a mundidão e, num fósforo, se fabricaram explicações, epistemologias. Que aquilo provinha de ele ter existência limpa: lhe dava a requerida leveza. Fosse um político e, com o peso da consciência, desfechava logo de focinho. Outros se opunham: naquele estado de pelicano, o cidadão fugia era de suas dívidas. Ninguém cobra no ar.
Houve até versão dedicadamente cristã. Um mirone, longilongo, vestido como se coubesse numa só manga, bradejou apontando o firmamento:
– Aquilo, meus senhores, é o novo Cristo.
E o magricela prosseguiu, em berros: Cristo nos escancarou as portas de quê? Do céu, caros confrades. Do céu. Pois agora, o supramencionado Zuzé nos mostrava o caminho celestial. E fazia-o sem ter que morrer, o que era uma reconhecida vantagem.
– Aquilo, meus senhores, é o Cristo descrucificado.
Mandaram que calasse. Outros, mais práticos, se ocupavam com o que se iria seguir. E vaticinavam um fim, enfim:
– O tipo vai demorar assim, uma infinidade de dias.
– Vai é morrer de sede e fome.
Se nem na terra se comia nas vigentes condições, quanto menos nas nuvens. A mim me abalava era a urgência de meter mãos na obra. Alguém devia fazer a certeira coisa. E gritei, entre os zunzuns:
– Chamaram os bombeiros?
Sim, mas estavam em greve. Estivessem no activo faria pouca diferença: eles não tinham carros, nem escada, nem vontade. Eram, na verdade, bombeiros bastante involuntários.
Fazia-se tarde, as pessoas reentravam. Ficaram uns quantos, escassos e silenciosos. Voltei a olhar o céu e foquei melhor o meu amigo Zuzé. Seu rosto exalava tais serenidades que parecia dormir. As pernas, estendidas como fiamingo, cruzavam nos tornozelos, os braços almofadando a cabeça. Parecia apanhar banhos de céu. Que coisa passaria em sua mente?
Foi quando notei, a meu lado, a moça chorando. Era tão miúda que confundi ser sua filha. Cheguei mesmo a perguntar à jovem. Que filha? Era, sim, sua paixão escondida. Aquilo se convertia em assunto de novela, drama sem faca nem alguidar. Nem valia querer saber. A moça não tinha outra explicação senão a lágrima.
Aos poucos, se retiraram todos. Fiquei eu e a moça. Ela se encostou em meu ombro, parecia adormecida. Não fosse o respingar de sua voz, ladainhando. Continuava chorando? Não. Rezava. Ela rezava para que chovesse. Ao menos, ele beberia gotinhas do céu e não secaria como o tubarão em salmoura. Que a moça tivesse invocado os certos espíritos ou fosse capricho das forças naturais: a verdade é que, no instante, começou a chover. E choveu nos dois seguintes dias.
Onde nada se passa, tudo pode acontecer. E a multidão se foi rendendo, em turnos. Guarda-chuvas encheram o espaço e os receios começaram a ganhar voz:
– A chover assim, o tipo vai ensopar, ganhar peso e desandar por aí abaixo.
Os deuses tivessem ouvidos. Parou de chover. E os dias seguintes prosseguiam como se o próprio ar tivesse parado. O voo de Zuzé já era um atractivo da cidade. Negócios vários se instalaram. Turistas adquiriam bilhetes, cicerones do fantástico explicavam versões inéditas de como Zuzé nascera com penas no sovaco e descendia de uma família de secretos voadores. O fulano era o congénito destrapezista. O próprio tio alugava um megafone para que enviassem mensagens e votos de boas bênçãos. Até eu paguei para falar com o meu velho amigo. Quando, porém, me vi com o megafone não soube o que dizer. E devolvi o instrumento.
De facto, vieram as autoridades devidas, por via do chefe máximo das forças policiais se fizeram ouvir por devido altifalante:
– Desça em nome da lei!
O político por trás lhe segredava as deixas. As massas, os eleitores, ansiavam por um desempenho.
– Continue a dar ordens. Continue, mais firme! – incitava o político. O
porta-voz obedecia, estridenteando:
– O seu comportamento, caro concidadão, é verdadeiramente antidemocrático.
Contra os direitos humanos, bichanava o político. Contra a imagem de estabilidade de que a nação carecia, ainda acrescentou o falante. Os doadores internacionais se espantariam com o desacontecimento. Mas Zuzé nem água ia nem água vinha. Sorria, em trejeito malandro.
E, agora, pronto: ponho ponto. Nem me alongo para não esticar engano. Pois tudo o que vos contei, o voo de Zuzé e a multidão cá em baixo, tudo isso de um sonho se tratou. Suspirados fiquemos, de alívio. A realidade é mais rasteira, feita de peso e de pés na terra.
Mas eu, no dia seguinte, não estava certo do meu sossego. E fui ao local para me certificar de quanto eu devaneara. Encontrei tudo arrumado no regime da cidade. Lá estava o céu, vazio de humanos voadores.Só o competente azul, a evasiva nuvem. E os pássaros mais sua avegação. E mais a praça, bem terrestre, desumanamente humana. Tudo sem notícia, tudo pouco sonhável.
De repente, vi a moça. A mesma do sonho. Ela, sem tirar nem opor. E, para mais, continuava olhando os céus. Me cheguei e ela, sem deixar de olhar para o firmamento, sussurrou:
– Já não o vejo. E o senhor?
– Eu, o quê?
– O senhor consegue ver Zuzé?
Menti que sim. Afinal, mais valia um pássaro. Mesmo de fingir. Deixássemos Zuzé voar, ele já não tinha onde tombar. Neste mundo, não há pouso para aves dessas. Onde ele anda, é outro céu.”

Excerto do livro de contos do moçambicano Mia Couto, “O Fio das Missangas”. A obra apresenta 29 narrativas curtas

SOBRE O LIVRO

O fio das missangas, de Mia Couto, lançado em 2009, é um dos títulos do contista e romancista moçambicano. Nos 29 contos reunidos nesta obra o autor se apropria da escrita para criar singelos pedaços de vida. Os habituais neologismos de obras como Terra Sonâmbula e O Outro Pé da Sereia agora são empregados como instrumento de interpretação. É preciso abstrair o sentido puro da palavra e mergulhar no simbolismo para sorver os muitos significados de, por exemplo, “A Saia Almarrotada”, ou “Mana Celulina, a Esferográvida”. Couto faz música com diálogos e em textos breves condensa a alma de seu país. 

O fio das missangas” adentra o universo feminino, dando voz e tessitura à almas condenadas à não-existência e ao esquecimento. Como objetos descartados, uma vez esgotado seu valor de uso, as mulheres são aqui equiparadas ora a uma saia velha, ora a um cesto de comida, ora, justamente, a um fio de missangas.

 

SOBRE O AUTOR

Mia Couto, pseudónimo de António Emílio Leite Couto nasceu na Beira (Moçambique) a 5 de julho de 1955. É biólogo e escritor. Considerado um dos escritores mais importantes de Moçambique, é o escritor moçambicano mais traduzido. Em muitas das suas obras, Mia Couto tenta recriar a língua portuguesa com uma influência de Previano alien do planeta prévia moçambicana, utilizando o léxico de várias regiões do país e produzindo um novo modelo de narrativa africana. Terra Sonâmbula, o seu primeiro ramnace, publicado em 1992, ganhou o Prémio Nacional de Ficção da Associação dos Escritores Moçambicanos em 1995 e foi considerado um dos dez melhores livros africanos do século XX por um júri criado pela Feira do Livro do Zimbabué. A 25 de Novembro de 1998 foi feito Comendador da Ordem Militar de Sant’Iago de EspadaEm 2007, foi entrevistado pela revista Isto É. Foi fundador de uma empresa de estudos ambientais da qual é colaborador. Em 2013 foi homenageado com o Prémio Camões, que lhe foi entregue a 10 de Junho no Palácio de Queluz pelas mãos dos então presidentes de Portugal, Cavaco Silva e do Brasil, Dilma Rousseff. 

DO MESMO AUTOR

Los 12 mejores libros portugueses de los últimos 100 años

Os invitamos a leer el artículo de la revista portuguesa Estante sobre los 12 mejores libros portugueses de los últimos 100 años. Os permitirá no solo practicar portugués fuera de las clases de portugués como conocer a más escritores portugueses.

A Estante convidou um júri de cinco elementos, composto pela jornalista Clara Ferreira Alves, o crítico Pedro Mexia, o professor catedrático Carlos Reis, o editor Manuel Alberto Valente e a jornalista Isabel Lucas, para eleger os 12 melhores livros portugueses dos últimos 100 anos. Este é o resultado.

Por: Catarina Sousa | Ilustração: Gonçalo Viana | Fotografias: Bruno Colaço/4SEE


AO LONGO DE DEZ EDIÇÕES a revista Estante tem vindo a entrevistar muitos autores portugueses, explorando várias temáticas nas quais a língua portuguesa surge como pano de fundo. Tínhamos desde o início uma vontade que transformámos em desafio e materializámos em iniciativa: eleger os melhores livros portugueses.

Não procurávamos uma lista demasiado extensa. Queríamos que os decisores fossem pessoas dos mais variados quadrantes, mas personalidades respeitadas e conhecedoras do mundo da literatura em Portugal. Cinco pessoas aceitaram o nosso convite: o professor e ensaísta Carlos Reis; a jornalista e escritora Clara Ferreira Alves; a jornalista Isabel Lucas; o editor da Porto Editora, Manuel Alberto Valente; e o crítico literário e assessor cultural do Presidente da República, Pedro Mexia.

O desafio não se adivinhava fácil: escolher os melhores livros portugueses dos últimos 100 anos. Contudo, reunidos à volta de uma mesa, a escolha foi até bastante rápida.

O júri selecionou os melhores livros portugueses dos últimos 100 anos, restringindo a escolha a obras de ficção narrativa publicadas entre 1 de janeiro de 1916 e 1 de janeiro de 2016. A eleição recaiu sobre os 12 livros que se apresentam abaixo, sem qualquer ordem a não ser a alfabética.

Curiosamente, entre os autores dos livros selecionados apenas dois estão vivos: António Lobo Antunes e Agustina Bessa-Luís. Deixamos mais informação sobre cada um destes livros que ajudam não só a justificar a escolha do júri, mas a enquadrar a importância de cada uma das obras na literatura portuguesa dos últimos 100 anos.

Para seguir leyendo: http://www.revistaestante.fnac.pt/os-12-melhores-livros-portugueses-dos-ultimos-100-anos/

12-melhores-livros-portugal-01-revista-estante-fnac12-melhores-livros-portugal-revista-estante-fnac

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