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Corinthians – Cuando un club de fútbol lucho por la democracia en Brasil

El fútbol es sin duda el deporte más importante del mundo, y tanto Brasil como Portugal han dado grandisimos jugadores en la historia de este deporte como ya contamos en este otro artículo sobre los 10 mejores jugadores portugueses de la historia. Hoy vamos a hablar también de historia, en este caso de Brasil y de un gran club el Corinthians, de grandes jugadores como Sócrates y de cómo un equipo de fútbol lucho por la democracia en Brasil.

Democracia Corinthiana

Hay veces que la fuerza del fútbol es tan grande que no sólo convoca fanáticos y crea estrellas multimillonarias, el fútbol es negocio si, pero a lo largo de la historia algunos jugadores importantes han alzado su voz dentro y fuera de los terrenos de juego para denunciar injusticias, aquí veremos uno de esos casos, el de unos jugadores brasileños que capitaneados por Socrates, impulsaron la democracia en una época oscura y con sus actos despertaron la conciencia colectiva de un país.

En los años 80 Brasil estaba inmerso en una férrea dictadura militar que llevaba en el poder desde el 64, en ese contexto el Corinthians de Sócrates, Wladimir, Casagrande y Zenon emprendía una revolución que se sumaba al clima de cambio que ya corría por el país con un experimento utópico que nació con el objetivo de democratizar un equipo de fútbol y que acabó siendo un emblema de la lucha por el cambio en Brasil y el mayor movimiento ideológico de la historia del fútbol brasilero y que se conoció con el nombre de “Democracia Corintiana”

EL EQUIPO DE LA GENTE

Al equipo de fútbol Sport Club Corinthians Paulista o Corinthians a secas, se lo conoce, entre otros apodos, como el “Campeão dos Campeões”, o campeón de campeones y nació en 1910 en la ciudad de Sao Paulo de la mano de un grupo de trabajadores ferroviarios inspirado en una desaparecido equipo inglés llamado Corinthian Football Club, desde el primer momento estos trabajadores idearon el club con una idea clara, que fuese “el equipo de la gente y que la gente fuese la que hiciese el equipo”, gen que visto lo que sucedería más adelante se mantuvo en toda su historia.

Corría el 1981 y el Corinthians venía de una campaña desastrosa tanto en el campeonato brasilero, como en el campeonato Paulista, lo cual en abril de 1982 acaba con el abandono de la presidencia del club por parte de Vicente Matheus quien es sustituido en el cargo por Waldemar Pires. El primer movimiento de Pires sería designar al frente del club a un sociólogo, Adílson Monteiro Alves quien venía con unas ideas revolucionarias para la gestión deportiva del club bajo el brazo, el Corinthians sería una autentica democracia,  funcionaria de forma autogestionada y todo integrante del club desde los jugadores hasta los masajistas o los jardineros tendrían la misma voz y voto en su gestión, desde en las contrataciones de jugadores o equipo técnico hasta en las reglas para las concentraciones o la libertad para expresar opiniones, que serían decididas a través del voto de todos sus miembros sin distinciones.

DEMOCRACIA MÁS ALLÁ DEL CLUB

La propuesta de Alves Monteiro de que el club funcionara como una verdadera democracia funcionó y el Corinthians mejoró notablemente su juego ganando el Campeonato Paulista los años 1982 y 1983. Pero varios jugadores, entre los que se destacó Sócrates, quisieron llevar el sistema más allá del terreno de juego y comenzaron una verdadera campaña en pos de la democracia en Brasil.

Sócrates, llamado igual que el filósofo griego, debido a la afición de su padre por la literatura, y otros compañeros ya politizados y de origen obrero aprovecharon su gran poder de convocatoria y su fama para promover públicamente el derecho a que Brasil tuviera elecciones libres. Y en 1982 sucedió algo increíble, de repente los jugadores de uno de los equipos más importantes del país comenzaron a lucir en sus encuentros camisetas y pancartas con mensajes como “diretas-já” (“elecciones ya”) o “eu quero votar para presidente” (“quiero votar para presidente”), dejando perplejo al régimen militar y dando aún más aliento a los aires de cambio que recorrían Brasil.

El Gobierno de João Baptista de Oliveira Figueiredo, en el poder desde 1979, no sabia que estaba pasando y apenas pudo reaccionar a este golpe público y directo, además, tal era la fama de estos jugadores que a pesar de su malestar no se atrevió a hacer nada más que pedir al club moderación en sus mensajes.

EL FIN DEL MOVIMIENTO

Entre 1984 y 1985 el juego del Corinthians empieza a decaer y sus resultados empeoran, además se empieza a dar forma a el “Club de los 13” (Clube dos 13) la unión de los trece clubes más importantes del país con una concepción más “europea” del deporte en la que se empezaba a primar la inversión y medios privados y en la que la figura del presidente y una gestión “clásica” eran esenciales para entrar.

Los malos resultados del equipo y el ascenso de otros club de peso como el Flamengo con ese concepto de gestión deportiva importado de Europa, lograron junto con el revés que supuso la no aprobación de la Enmienda Constitucional Dante de Oliveira (que proponía el regreso de Brasil a un régimen democrático) lograron mermar el movimiento Corinthiano.
Sócrates afirmó que dejaría el club si la enmienda no era aprobada por lo que poco después abandonaría el Corinthians y Brasil para fichar por la Fiorentina en Italia, poco después ese mismo 1985 la democracia volvería a Brasil.

Socrates CorinthiansNacido como Sócrates Brasileiro Sampaio de Souza Vieira de Oliveira en una familia de clase obrera, Sócrates estudio medicina y obtuvo su diploma de doctorado por la Universidad de São Paulo en 1977 a la edad de 22 años, razón por la que habitualmente fue apodado como “el Doctor, algo que no era lo común entre jugadores profesionales de aquella época. Para él, el fútbol era más que nada una diversión. De hecho no asistía a todos los entrenamientos si ocupaban demasiado tiempo y abogaba por que los jugadores casados pudiesen no concentrarse demasiado tiempo con el club para no ausentarse tanto de sus hogares y estar con sus familias.

La épica siguió a Sócrates hasta su muerte. Muríó joven, a la edad de 57 años por un fallo multiorganico debido realmente a una grave enfermedad con la que tuvo que lidiar en sus últimos años y que le llevo varias veces a ingresar en el hospital. Con una estado de salud frágil y deteriorado, finalmente falleció el domingo 4 de diciembre de 2011 a las 4:30 de la mañana en el Hospital Albert Einstein de São Paulo.​

Tal y como el mismo pidió en una entrevista en 1983: «Quero morrer em um Domingo e com o Corinthians Campeão» (“Quiero morir un domingo y con el Corinthians campeón”) esa misma tarde de domingo el Corinthias se proclamó campeón de la liga brasileña, en un partido que fue una sentida despedida y homenaje para uno de los jugadores más importantes del club y de la historia de Brasil.

Leyendo esto podría parecer que Sócrates y la generación de jugadores de la “Democracia Corinthiana” eran unos auténticos revolucionarios, sin embargo nada más lejos de la realidad, siempre fueron políticamente correctos aunque no se sometieron al status quo y no olvidaron sus orígenes humildes. Simplemente aprovecharon su posición privilegiada, no sólo para lograr victorias para su equipo, sino para poner voz a los sin voz de su país y dar una lección al mundo.

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